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Producción de forraje y eficiencia en el uso del agua en pastura fertilizada con fósforo y azufre

Fuente:
Actas del Simposio de Fertilidad 2025
Fernández R1,2*, Kloster N1,2, Calabaza E1, Gomez R y Gutierrez P.1  | 1 INTA Anguil | 2 Fac Agronomía UNLPam | fernandez.romina@inta.gob.ar

RESUMEN

Debido a la importante respuesta de nutrientes en la producción de alfalfa se estableció como objetivo de trabajo evaluar la producción y eficiencia en el uso del agua en alfalfa con la incorporación de fertilizante fosforado y azufrado. Sobre Paleustol Petrocálcico de la región semiárida pampeana, se estableció una pastura de alfalfa (7 kg ha-1 ) en el 2023. En septiembre 2023 y febrero 2024 se instalaron los tratamientos de fertilización, los mismos fueron: 9 kg ha-1 P (9P) – 9 kg ha-1 P con S (9P S), 18 kg ha-1 P (18P) – 18 kg ha-1 P con S (18P S) y 36 kg ha-1 P (36P) – 36 kg ha-1 P con S (36P S). Se determinó biomasa aérea (en ocho cortes desde la implantación), uso consuntivo y eficiencia en el uso del agua. En el tratamiento 9P se cuantificó un 12% más de biomasa cuando se fertilizó con S. Para el tratamiento 18P el agregado de azufre provocó un 6% más de producción de biomasa. En cambio, en 36P no hubo respuesta al agregado de S. La eficiencia en el uso del agua promedio también tuvo relación con el agregado del fertilizante azufrado.

INTRODUCCIÓN

La alfalfa presenta una alta producción de forraje durante el período comprendido entre la primavera y el otoño (Douglas, 1986; Van Keuren y Matches, 1988), lo cual permite integrarla en diferentes rotaciones dentro de los principales sistemas de producción agrícola-ganaderos (Romero et al., 1995). Es un cultivo con altos requerimientos nutricionales (macronutrientes y micronutrientes). El contenido de fósforo (P) en suelo debe ser superior a 18 ppm para un adecuado crecimiento (Marino y Echeverria, 2018; Pautasso y Barbagelata, 2017) debido a que interviene en el desarrollo de la biomasa aérea y radical, otorgándole a la planta tolerancia al estrés hídrico. Suelos con niveles de P extractable inferiores a 25 ppm, y pH neutro a ligeramente ácido, requieren del agregado de fertilizantes fosfatados para la correcta implantación y el normal desarrollo de la pastura (Loewy, 1994; Loewy y Ron, 1992).

El azufre (S) es un elemento con funciones afines a las del nitrógeno ya que integra la composición de proteínas y por lo tanto interviene en procesos asociados a la eficiencia de uso de la radiación y contribuye a la calidad del forraje aportando proteínas esenciales para la nutrición animal. Es un elemento móvil en el suelo que las plantas captan por el proceso de flujo masal al tomar el agua por lo que el uso de fertilizantes azufrados es la única alternativa de reposición en los sistemas agropecuarios (Diaz Zorita et al., 2022).

En suelos de textura franco a franco-arenosa, se han demostrado importantes contribuciones de aplicaciones de fertilización azufrada durante la implantación o durante el ciclo de crecimiento de la pastura (Fernández et al., 2024; Diaz- Zorita y Fernandez- Canigia, 1998). El aporte por el uso de este fertilizante estimularía la capacidad de nodulación de las plantas y su consiguiente impacto en la fijación biológica del nitrógeno.

La adecuada provisión de los nutrientes mejora el uso de los demás recursos, en este sentido, resultados de estudios en la región semiárida pampeana (RSP) demostraron que la fertilización mejoró la eficiencia en el uso del agua (EUA) de cultivos anuales y también de pasturas perennes (Fernández et al., 2024; Gaggioli, 2019).

El objetivo del trabajo fue evaluar en el cultivo de alfalfa la eficiencia en el uso del agua en tratamientos con fósforo y la respuesta a la aplicación de azufre.

MATERIALES Y MÉTODOS

La experiencia se llevó a cabo sobre un Paleustol Petrocálcico localizado en la estación experimental INTA Anguil. La Tabla 1 muestra las propiedades fisicoquímicas del mismo. El 5 de abril de 2023 se sembró 7 kg ha-1 de alfalfa. En el mes de septiembre de 2023 y febrero 2024, se establecieron diferentes tratamientos de fertilización al voleo de fósforo. Los tratamientos fueron: 9 kg ha-1 P (9P) – 9 kg ha-1 P con S (9P S), y 18 kg ha-1 P (18P) – 18 kg ha-1 P con S (18P S) y 36 kg ha-1 P (36P) – 36 kg ha-1 P con S (36P S).

El ensayo fue dispuesto en un diseño de bloque completamente aleatorizados con tres repeticiones. Se cuantificó biomasa aérea (materia seca, MS) a los 240, 273, 333, 407, 533, 579, 634 y 674 días desde la siembra. Los cortes se realizaron en una superficie de 0,25 m2 en cada parcela a 5 cm del suelo y las muestras fueron secadas en estufa a 60 C°.

En cada momento de corte de biomasa se determinó el contenido de humedad del suelo (método gravimétrico) cada 20 cm hasta 140 cm debido a la presencia de manto calcáreo a fin de calcular el uso consuntivo (UC) promedio (López y Arrue, 1997) y la eficiencia en el uso del agua (EUA) a partir de la siguiente ecuación, EUA (kg MS mm-1 ha-1 ) = Biomasa (kg MS ha-1 ) / UC (mm)

Los resultados fueron analizados mediante modelos lineales mixtos con medidas repetidas en el tiempo para cada pastura. La comparación de medias se realizó mediante Test de Fischer (p≤ 0,1) utilizando el software Infostat (Di Rienzo et al., 2020).

Tabla 1: Arcilla y limo (A+L), materia orgánica (MO), índice de materia orgánica (IMO), fósforo extractable (P), pH, capacidad de intercambio catiónico (CIC) calcio (Ca), magnesio (Mg), sodio (Na) y potasio (K) a 0- 20 cm de profundidad del suelo.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

La producción de MS desde la siembra hasta los 674 días se presenta en la Figura 1. Considerando la producción acumulada, en el tratamiento 9P se cuantificó un 12% más de biomasa cuando se fertilizó con S (22283 y 24933 kg MS ha-1 para 9P y 9P S, respectivamente). Además, se encontraron diferencias significativas (p<0,10) en la producción biomasa por la fertilización de S que fueron un 67 y 58% más de producción (a los 272 días, y 473 días desde la siembra, respectivamente (2do corte 10/1/2023 y 4to corte 18/6/2024) (Figura 1a). Para el tratamiento 18P la fertilización con azufre implicó un 6% más de producción (21839 y 23233 kg MS ha-1 para 18P y 18P S, respectivamente). La aplicación de S produjo mayor producción (17%) sólo a los 579 días desde la siembra (24/10/2024) (Figura 1b). Mientras que para el tratamiento con mayor fertilización fosforada que corresponde a 36P la fertilización con azufre no implicó mayor producción en ningún corte desde la siembra, como tampoco en la producción acumulada (25365 y 24953 kg MS ha-1 para 36P y 36P S, respectivamente) (Figura 1c).

En el tratamiento 9P se encontraron diferencias significativas (p<0,10) en la producción de biomasa por la fertilización de S que fueron un 67 y 58% más de producción a los 272 días, y 473 días desde la siembra, respectivamente (2do corte 10/1/2023 y 4to corte 18/6/2024, respectivamente). También se encontró diferencia estadística significativa en la producción acumulada (de 8 cortes) del 12% (Fig. 1, a). Para el tratamiento 18P solamente la aplicación de S produjo mayor producción (17%) a los 579 días desde la siembra (24/10/2024). La producción acumulada al 8vo corte fue similar entre ambos tratamientos. Para 36P la fertilización con S no produjo mayor producción en ningún corte desde la siembra, como tampoco en la producción acumulada.

El sitio en estudio presenta poca historia agrícola por lo que la fertilización fosforada no ha sido frecuente, debido a ello es que los resultados demuestran poca estratificación del P. En 0-10 cm el P extractable fue de 13,5 ppm y en 10-20 cm de 8,3 ppm, dando un valor promedio para 0-20 cm de 10,9 ppm (Tabla 1).

La respuesta al agregado de S estaría asociada a un uso más eficiente del nitrógeno, P y otros elementos por parte de las plantas (Galantini et al., 2007). En este sentido, varios autores remarcan el efecto positivo de la aplicación de fertilizantes azufrados, poniendo en evidencia la deficiencia de S y demostrando la factibilidad de la fertilización al voleo para aumentar la producción de MS (Fontanetto et al., 2006; Vivas et al., 2004).

En la Región Pampeana, la alfalfa requiere entre 1.100 y 1.550 mm de agua por año para lograr una producción potencial de forraje (Collino et al., 2007). En la RSP y sobre suelos con tosca a los 120 cm se han reportado valores entre 600 a 900 mm (Fernández et al., 2017; Fernández et al., 2024).

En el presente estudio, durante el primer año del cultivo de alfalfa, el uso consuntivo fue de 493 mm y en el segundo año de 767 mm, lo cual se relaciona con las precipitaciones que fueron de 434 mm y de 783 mm para el primero y segundo año, respectivamente. En estos dos años de evaluación, la producción de forraje guardó relación con el UC, en promedio para el primero y se segundo año de estudio se cuantificaron 9148 y 14727 kg MS ha-1 , respectivamente. No obstante, trabajos realizados en la RSP, mostraron baja relación entre precipitaciones y producción de biomasa aérea (Fernández et al., 2017; Fernández et al., 2024), demostrando la importancia de considerar el suelo, su textura y especialmente la profundidad del perfil, como factores importantes en la capacidad de almacenaje y transferencia del agua de las precipitaciones entre distintos periodos.

Considerando cada tratamiento de P por separado, la fertilización con S provocó un aumento en la EUA. Esta mayor eficiencia debido a la aplicación de S fue estadísticamente significativa en los tratamientos 9P y 18P (Figura 2). Dentro del año la EUA fue muy variable, para el primer año se cuantificaron entre 10,3 y 41 kg MS ha-1 mm-1 y entre 3,3 y 33,8 kg MS ha-1 mm-1 para el segundo año. Distintos autores han remarcado este tipo variabilidad dentro del año debido principalmente a las diferencias en el grado de sequedad del aire a lo largo del año, que juntamente con otras variables meteorológicas modifica la demanda transpiratoria (López et al., 1997, Collino et al. 2007 y Bolger y Matches, 1990).

CONCLUSIONES

De acuerdo con los resultados preliminares de tan solo dos años, se puede concluir que en el suelo franco con bajo contenido de MO y de P, el aporte de S provocó un aumento en la producción de la pastura, en las dosis de 9P y 18P. En la mayor dosis (36P) no se encontró respuesta en biomasa por el agregado de S. El aporte de S tuvo un impacto positivo en la EUA en las dosis 9P y 18P.

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